Yo, no where to be found, these clowns They bitch made, I'm the switchblade Talkin' that shit, you get split We double headed, never forget it, the non-dreaded Let's spread it on the ground, minus the head and crown First round, ridiculous sound gettin' down Comin' to ya spot, runnin' you outta the town Profound tag team, shatterin' hopes and dreams Be on your insides, ready to rip the seamsStraight from the stich, some brothers can act bitch Broke ass niggas pretendin' to be richCan't rhyme a damn lick, but still be on the mic They don't want the beef, but still we gotta strike So put the track on, I'm rippin' the Bat ????And call up your friends, I'll bring you the Bat Phone Ain't no team better than As' and Rasco We blood brothers here to enhance the cash flow, yo
NAA MA'
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jeudi 31 janvier 2008
RASCO- THE BIRTH
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FONKY FAMILY- SI DIEU VEUT
Les mains sales à cause de l'argent sale
Les maries curies tout neufs tentent Les morfales
Le monde sur-mesure existe dans un coin du cerveau
Sur les nerfs on est né, on reste 9h du mat'
Pet au bec Au lieu de se prendre la tête Sur les macs on décompresse, on mate Les gens nous matent A coup de marteaux on casse les briques des squatts Pour le fun Le jour part la nuit vientLes potes sortent Question de pognon Certains naissent pleinsLes gars que je cotoie chassent pour être pleins Figure-toi A part des arbres, crâmés Centres socials damnésLes calumet s'allument et je fume Rien de spécial la routine Mais toujours pas le compte plein de dans le regard On évite les coups foireux de flics, mec Fais gaffe au fourgon Planque ton automatique On fait partie du même camps Les jaloux, ça me stimule Au fait je reste une crapule Les amis devenus voyous voyagent de cellules en cellules Les solutions d’une vie bien Pas le temps de savoir Laisse-moi avoir du blé On en reparle un soir
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MOS DEF- THE NEW DANGER

hate player!!
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lundi 21 janvier 2008
UN NARCO RECORRE EUROPA
Por Miguel Suarez.
Buscando contrarrestar la propuesta del presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, de reconocer la beligerancia a las guerrillas colombianas, el jefe mafioso Álvaro Uribe Vélez a comenzado una gira por Europa que lo llevara el día lunes a Francia, martes a Bélgica, miércoles a España y jueves a Suiza.
Con su acostumbrado mentiroso discurso dirá que Colombia, es una democracia agredida por narcotraficantes y terroristas y que el presidente Chávez es ahora un aliado de estos.
En alguna ocasión, un embajador de los Estados Unidos en Bogota, califico a esa democracia de la oligarquía colombiana como una ”narcodemocracia” y mirando muy rápidamente la historia de Uribe, debemos decir que el tipo sabia porque lo decía.
Son innumerables las denuncias y relaciones de Uribe Vélez, con el narcotráfico, pero la mas contundente es una lista del gobierno de los Estados Unidos, donde figura en el puesto 82 en una lista de narcotraficantes donde comparte “honores” con Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha.
La presentadora de televisión y compañera del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria, Virginia Vallejo, la “diva” como es llamada por los medios de desinformación en Colombia cuanta en su libro "Amando a Pablo, odiando a Escobar", en la pagina página 11, que "Pablo me presenta al ex alcalde de Medellín (Uribe), cuya madre es prima del padre de los Ochoa; éste lo llama el 'Doctor Varito' ".
Álvaro Uribe Vélez fue nombrado por el finado expresidente Turbay como director del Departamento Administrativo de la Aeronáutica Civil y este nombró como subdirector de la misma a César Villegas, quien después fue sentenciado a 5 años de prisión por sus vínculos con el cartel de Cali. Villegas fue asesinado el 4 de marzo del 2002, en Bogotá, luego de aportar dineros a la campaña presidencial de Uribe Vélez.
Según la “Diva” Pablo Escobar le habría confesado que "tiene al tipo clave en la Dirección de la Aeronáutica Civil, un muchacho joven hijo de uno de los primeros narcos (...) un tipo Uribes (sic) primo de los Ochoa (...) Álvaro Uribe, me parece".
Álvaro Uribe Vélez, es hijo de Laura Vélez Ochoa, fue concejal de Salgar, Antioquia, y tiene relación sanguínea por parte de su madre con el conocido “Clan de los Ochoa” grupo de narcotraficantes que sobresalieron por sus sanguinarias acciones.
Según el libro los "Jinetes de la Cocaína" del autor Fabio Castillo periodista de El Espectador, publicado por editorial Planeta en 1987, Alberto Uribe Sierra, padre de Álvaro Uribe Vélez, fue un reconocido narcotraficante, vinculado con el “Clan de los Ochoa”, gestores en 1981 del grupo paramilitar conocido como Muerte a Secuestradores - MAS.
Alberto Uribe Sierra, fue detenido con fines de extradición a los Estados Unidos en 1982, pero gracias a las manipulaciones de Álvaro Uribe a través de Jesús Aristizabal Guevara, entonces Secretario de Gobierno de Medellín, logró que lo pusieran en libertad. Uribe Sierra murió en un enfrentamiento armado entre paramilitares y guerrilleros de las FARC, el 14 de junio de 1983.
Al entierro del hacendado, según el periodista Fabio Castillo, asistió el entonces presidente de la República, Belisario Betancourt Cuartas, y buena parte de la crema y nata de la sociedad antioqueña, en medio de veladas protestas de quienes conocían los vínculos de Uribe Sierra con la ”cocaína”.
Algún tiempo después el helicóptero Huges 500 de matrícula colombiana HK 2704X de propiedad del Padre de Álvaro Uribe, que por herencia había pasado a la familia Uribe, fue encontrado en el laboratorio mas grande de cocaína descubierto en Colombia, llamado “Tranquilandia”, hoy sin presentar documentos que lo certifiquen dice Uribe que ellos habían vendido el aparatito
En mayo del 2006 el reportero de El Nuevo Herald, Gerardo Reyes, escribió un articulo sobre un caso en el que Uribe fue ligado a un proceso de contrabando de una avioneta en 1983, episodio del que Álvaro Uribe Vélez dijo que no recordaba nada.
El diario Nuevo Herald, publicó hace unos dos meses un video grabado en octubre del 2001, en puerto Berrio, donde en el mismo lugar donde días antes el narcotraficante ”Ernesto Báez”, ”graduaba” a varios de sus asesinos como comisarios políticos, Álvaro Uribe tuvo una reunión cerrada donde participaron 7 de los asesinos “graduados” por ”Báez”. En el video se muestra a Uribe conversando con los asistentes y dándole un apretón de manos a Fremio Sánchez Carreño, alias "comandante Esteban", un jefe paramilitar.
Con mas de 60 congresistas todos Uribistas en líos con la Corte Suprema de Justicia incluido su primo Mario Uribe, Uribe pronuncio en diciembre del 2006, al instalar el Sexagésimo Sexto Congreso Nacional de Cafeteros, lo que puede ser la frase que define su gobierno ”Voy a pedir a los congresistas que nos apoyan, que mientras no estén en la cárcel, voten (los proyectos del Gobierno)” (1).
Allí se ve prácticamente la esencia del terrorismo de estado donde congresistas, que organizan masacres mientras aprueban los antipopulares, como el senador Álvaro García, vinculaba en la masacre de 15 personas en Macayepo (2), son llamados por un presidente con graves denuncias de vínculos con la mafia a aprobar sus torcidas leyes.
Los medios de desinformación, a la cabeza de los cuales se halla el medio de desinformación de la familias Santos,Casa Editorial el Tiempo, del cual tres de sus miembros hacen parte del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, Franciscos Santos, vicepresidente, Juan Manuel Santos, ministro de guerra y Juan Lozano Ramírez, ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, han montado un andamiaje mediatico para mostrar a Uribe como un presidente querido por los Colombianos, que con unos cuatro millones de desplazados, mas de 62 exiliados políticos, unos 33 millones de pobres, cientos de miles de colombianos perdiéndo sus viviendas a manos de los bancos, cuyos dueños han aumentados sus fortunas mas de tres veces durante el gobierno de Uribe, dizque es respaldado por el pueblo en un 70 %, presentando al pueblo colombianos como un pueblo masoquista que alaba a sus torturadores.
Rodeado de una lista interminable de hombre con denunciados nexos con paramilitares y narcotraficantes como el asesor presidencial José Obdulio Gaviria, primo de Pablo Escobar, de Juan Manuel, quien se reunión con los narcoparamiltares para solicitar apoyo para derrocar al expresidente Samper, de Francisco Santos, el vicepresidente que según Salvatore Mancuso, es el creador intelectual de los paramilitares en Bogota, el presidente Uribe y su entorno en base a burdos montajes señala a la guerrilla colombiana como narcotraficante y terroristas.
Casos hay muchos, cientos, uno de ellos se dio en el 2002, al momento de tomar posesión como presidente Álvaro Uribe, en un barrio cercano conocido como el cartucho estallaron varias bombas, hubo una veintena de muertos de los llamados “desechables” (pordioseros), algunos ladrillos del capitolio en el lugar se celebraba el acto de posesión sé cayeron, Uribe y sus medios salieron enseguida, al minuto y sin que como medie alguna investigación y achacaron el hecho a las Farc-EP, a la que hicieron responsable de la muerte de los pordioseros.
Fueron horas y horas escuchando de lo desalmado de esta organización. La verdad, era un falso positivo del ejercito y la prensa guardo el mas descarado silencio, con el agravante que aun siguen tomando estos hechos, todos ellos realizados con participación estatal, como una muestra del “criminal accionar de la guerrilla y su perdida de horizonte político”.
Quien quiera escuchar la versión real de lo que paso, no es sino que vaya a la Plaza de Bolívar, que los habitantes del cartucho, sector donde ocurrió la masacre, que por allí merodean les pueden contar la verdadera historia con lujo de detalles.
Otro caso fue el del “Collar Bomba”, los medios de desinformación martillaron durante días la versión oficial de lo desalmado de la guerrilla al colocarle una bomba a una pobre señora cuya familia se negaba a pagar una extorsión. Al final de la película y muy en baja voz, se supo que no eran las Farc y que la banda de extorsionistas estaba compuesta entre otros, por policías.
Igual sucedió con el Club en Nogal, sede de los amigos mafiosos de Uribe, que fue derruido por un carro bomba. Al minuto y sin que medie investigación Uribe, su sequito y los medios al servicio de la guerra dijeron que eran las Farc los autores del hecho.
Han pasado casi seis años y lo único cierto es que hasta hoy no han presentado las pruebas, ni su torcida sistema judicial a logrado demostrar la participación de las Farc en el atentado, es mas todos los indicios señalan a los “muchachos” de Álvaro Uribe Vélez.
Bajo burdos montajes, han comenzado una campaña internacional que al igual que hacen en Colombia con la oposición, por medio del terror pretenden acallar organizaciones solidarias con el pueblo colombiano.
La lista de onGs que han buscado acallar sigue creciendo, entre ellas están la Asociación Jaime Pardo Leal, Radio Café Stéreo, Anncol, Colombia Nätverket, Justice For Colombia, “Rebelión” (OPROR),"Fighters and Lovers" (Guerreros y Amantes), Associazione Nuova Colombia, Arlac, etc, etc.
Si esto sucede con las organizaciones de Colombianos en el exterior las historias de la persecución la interior del país son innumerables, el decir de ellos que son organizaciones de fachada de la guerrilla.
El Polo Democrático Alternativo (PDA), ha sido objeto de innumerables agresiones verbales que en Colombia se traducen en ordenes de disparar. El mismo presidente Uribe, quien pregona que en Colombia hay una democracia profunda, ha señalado a los dirigentes del PDA, de guerrilleros de civil.
La lista de guerrilleros según Uribe esta encabezada por el presidente de PDA, Carlos Gaviria, Carlos Lozano, le periodistas mas amenazado de Colombia y el ultimo en ser incluido es al actual alcalde de Bogota, Samuel Moreno, etc, etc.
Hablando del canje de prisioneros de ambos bandos, hay que decir que debemos partir por entender que en Colombia existe un conflicto social y armado donde dos ejércitos se enfrentan diariamente cayendo en combate combatientes de ambos bandos así como se producen retenidos y que hasta tanto no se solucione este conflicto seguirán habiendo prisioneros y muertos de ambos bandos.
Usando un español torcido, la oligarquía colombiana que negaba la existencia del conflicto hoy lo acepta para favorecer a los narcotraficantes como Salvatores Mancuso, Don Berna y Adolfo Baez.
En las mazmorras de la oligarquía colombiana, existen centenares de guerrilleros, prisioneros del estado que son presentado bajo otros términos para desvirtuar el conflicto y su accionar político.
Luego de la designación de muchos ”facilitadores” para el canje, como Carlos Lozano, Álvaro Leiva, la Iglesia, Países Amigos (Francia, España y Suiza), los mismo familiares, etc, que cuando hicieron alguna propuesta positiva fueron desautorizado, Uribe nombro a la senadora Piedad Córdoba quien a su vez logro que el presidente de la republica Bolivariana de Venezuela se interesara en el tema logrando este una avalancha de apoyos a un canje y que termino como todos conocemos.
Este es un corto historial del delincuente que se paseara por Europa, haciéndose pasar como una persona honorable gritara desesperado que los guerrilleros son narcotraficantes escondiendo su pasado mafioso y sanguinario.
La gira de Uribe es una gira abiertamente antibolivariana, contra el presidente Chávez y busca, bajo los lineamientos imperiales, aislar al presidente Chávez y al proceso bolivariano así como a mantener el status de terroristas a los grupos guerrilleros colombianos.
A los colombianos y a los solidarios con las luchas del pueblo colombiano en los países visitados por el narcoparamilitar Álvaro Uribe Vélez los llamados a realizar manifestaciones de rechazo a Uribe y sus narcotraficantes, a respaldar al Presidente Chávez y a exigir una salida negociado al conflicto social y armado que vive Colombia.
* Director de Radio café Stereo
web: www.ajpl.nu/radio
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CASTRO INCULPADO............
El General Guillermo Castro, quien además es actualmente comandante de la Segunda División del Ejército con asiento en la Región Metropolitana (Santiago), declaró en calidad de inculpado por los crímenes cometidos en la localidad de Paine, hechos ocurridos días posteriores al golpe de Estado, en donde además se encuentran involucrados varios latifundistas de la zona.El ministro de la Corte de Apelaciones de San Miguel, Héctor Solís, interrogó ellunes en calidad de inculpado por los crímenes de Paine, al comandante de la segunda división del Ejército de la Región Metropolitana y juez militar de Santiago, general activo Guillermo Castro Muñoz.De acuerdo a informaciones emanadas de los Tribunales de Justicia, al menos habrían dos militares que acusaron a Castro en relación al episodio de Paine, en el cual entre septiembre y octubre de 1973 efectivos de la Escuela de Infantería de San Bernardo y civiles asesinaron a 29 campesinos de esa localidad al sur de Santiago.El interrogatorio al general Castro fue producto de una solicitud que hizo al juez Solís al abogado Luciano Foullioux, quien representa en esta causa a la abogada Pamela Pereira. El padre de esta abogada se encuentra entre las víctimas cuyos cuerpos fueron escondidos en una quebrada y luego desenterrados en 1978 y lanzados al mar, por la jauría militar.Durante cuatro horas declaró además ante el juez Héctor Solís el prefecto (R) de la Policía de Investigaciones Rafael Castillo. El ex jefe del crimen organizado fue consultado para que ratificara las investigaciones policiales que le correspondió súper vigilar, y que dicen relación con la vinculación del general Castro en este episodio. Este criminal tenía el grado de teniente o capitán a 1973 cuando sucedieron los hechos.El ex funcionario de la policía civil también fue careado con el coronel (R) Andrés Magaña Bau, quien es uno de los procesados como coautor material de asesinar a los campesinos. Magaña comandaba el grupo de la Escuela de Infantería que participó en estos hechos, junto a varios de civiles que fueron encausados también hace unos días por el juez Solís.Esta situación viene a reflejar una vez más, la imperiosa necesidad de limpiar y democratizar las Fuerzas Armadas chilenas de todos o una gran parte del escalafón de oficiales que se formaron bajo el alero de la dictadura y que están involucrados en los robos, la corrupción y las violaciones de los derechos humanos cometidas al amparo del régimen militar. Más aún, cuando los Altos Mandos neofascistas de las Instituciones militares, aún mantienen estrecho contacto con la UDI y RN, además de proporcionarle información de inteligencia, de primera mano. Lo que refleja por otro lado, que los altos mandos de las fuerzas armadas chilenas, siguen siendo los guardianes de los intereses económicos del 18% más rico del país.Podrán pasar los años, pero los muertos asesinados por la dictadura claman verdad y justicia. Verdad que termina imponiéndose siempre. Pero lo más lamentable de todo, es el cargo que tiene este asesino que ha sido amparado por el Ejército, lo que da cuenta que los discursos de "nunca más" son falsos, y solo buscan limpiar la imagen institucional, pero no limpiar sus filas de los oscuros personajes que sirvieron a la dictadura.Los chilenos se preguntan anonadados, como es posible que después de cuatro gobiernos de la Concertación todavía existan militares en servicio activo, con las manos manchadas de sangre por los crímenes cometidos. Quien controla, encubre y protege los antecedentes de esta tropa de criminales? ...es la pregunta que se hace la mayoría de los chilenos.
Eduardo Andrade Bone
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dimanche 20 janvier 2008
EDDIE VEDDER- INTO THE WILD
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vendredi 18 janvier 2008
jeudi 17 janvier 2008
IMMORTAL TECHNIQUE- REVOLUTIONARY VOL.2
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Tesis de filosofía de la historia. (1940) Walter Benjamin
Traducción de Jesús Aguirre. Taurus, Madrid 1973
1
Es notorio que ha existido, según se dice, un autómata construido de tal manera que resultaba capaz de replicar a cada jugada de un ajedrecista con otra jugada contraria que le aseguraba ganar la partida. Un muñeco trajeado a la turca, en la boca una pipa de narguile, se sentaba a tablero apoyado sobre una mesa espaciosa. Un sistema de espejos despertaba la ilusión de que esta mesa era transparente por todos sus lados. En realidad se sentaba dentro un enano jorobado que era un maestro en el juego del ajedrez y que guiaba mediante hilos la mano del muñeco. Podemos imaginarnos un equivalente de este aparato en la filosofía. Siempre tendrá que ganar el muñeco que llamamos «materialismo histórico». Podrá habérselas sin más ni más con cualquiera, si toma a su servicio a la teología que, como es sabido, es hoy pequeña y fea y no debe dejarse ver en modo alguno.
2
«Entre las peculiaridades más dignas de mención del temple humano», dice Lotz, «cuenta, a más de tanto egoísmo particular, la general falta de envidia del presente respecto a su futuro». Esta reflexión nos lleva a pensar que la imagen de felicidad que albergamos se halla enteramente teñida por el tiempo en el que de una vez por todas nos ha relegado el decurso de nuestra existencia. La felicidad que podría despertar nuestra envidia existe sólo en el aire que hemos respirado, entre los hombres con los que hubiésemos podido hablar, entre las mujeres que hubiesen podido entregársenos. Con otras palabras, en la representación de felicidad vibra inalienablemente la de redención. Y lo mismo ocurre con la representación de pasado, del cual hace la historia asunto suyo. El pasado lleva consigo un índice temporal mediante el cual queda remitido a la redención. Existe una cita secreta entre las generaciones que fueron y la nuestra. Y como a cada generación que vivió antes que nosotros, nos ha sido dada una flaca fuerza mesiánica sobre la que el pasado exige derechos. No se debe despachar esta exigencia a la ligera. Algo sabe de ello el materialismo histórico.
3
El cronista que narra los acontecimientos sin distinguir entre los grandes y los pequeños, da cuenta de una verdad: que nada de lo que una vez haya acontecido ha de darse por perdido para la historia. Por cierto, que sólo a la humanidad redimida le cabe por completo en suerte su pasado. Lo cual quiere decir: sólo para la humanidad redimida se ha hecho su pasado citable en cada uno de sus momentos. Cada uno de los instantes vividos se convierte en una citation à l’ordre du jour, pero precisamente del día final.
4
Buscad primero comida y vestimenta, que el reino de Dios se os dará luego por sí mismo.Hegel, 1807.
La lucha de clases, que no puede escapársele de vista a un historiador educado en Marx, es una lucha por las cosas ásperas y materiales sin las que no existen las finas y espirituales. A pesar de ello estas últimas están presentes en la lucha de clases de otra manera a como nos representaríamos un botín que le cabe en suerte al vencedor. Están vivas en ella como confianza, como coraje, como humor, como astucia, como denuedo, y actúan retroactivamente en la lejanía de los tiempos. Acaban por poner en cuestión toda nueva victoria que logren los que dominan. Igual que flores que toman al sol su corola, así se empeña lo que ha sido, por virtud de un secreto heliotropismo, en volverse hacia el sol que se levanta en el cielo de la historia. El materialista histórico tiene que entender de esta modificación, la más imperceptible de todas.
5
La verdadera imagen del pasado transcurre rápidamente. Al pasado sólo puede retenérsele en cuanto imagen que relampaguea, para nunca más ser vista, en el instante de su cognoscibilidad. «La verdad no se nos escapará»; esta frase, que procede de Gonfried KeIler, designa el lugar preciso en que el materialismo histórico atraviesa la imagen del pasado que amenaza desaparecer con cada presente que no se reconozca mentado en ella. (La buena nueva, que el historiador, anhelante, aporta al pasado viene de una boca que quizás en el mismo instante de abrirse hable al vacío.)
6
Articular históricamente lo pasado no significa conocerlo «tal y como verdaderamente ha sido». Significa adueñarse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro. Al materialismo histórico le incumbe fijar una imagen del pasado tal y como se le presenta de improviso al sujeto histórico en el instante del peligro. El peligro amenaza tanto al patrimonio de la tradición como a los que lo reciben. En ambos casos es uno y el mismo: prestarse a ser instrumento de la clase dominante. En toda época ha de intentarse arrancar la tradición al respectivo conformismo que está a punto de subyugarla. El Mesías no viene únicamente como redentor; viene como vencedor del Anticristo. El don de encender en lo pasado la chispa de la esperanza sólo es inherente al historiador que está penetrado de lo siguiente: tampoco los muertos estarán seguros ante el enemigo cuando éste venza. Y este enemigo no ha cesado de vencer.7
Pensad qué oscuro y qué helador es este valle que resuena a pena.Brecht: La ópera de cuatro cuartos.
Fustel de Coulanges recomienda al historiador, que quiera revivir una época, que se quite de la cabeza todo lo que sepa del decurso posterior de la historia. Mejor no puede calarse el procedimiento con el que ha roto el materialismo histórico. Es un procedimiento de empatía. Su origen está en la desidia del corazón, en la acedia que desespera de adueñarse de la auténtica imagen histórica que relumbra fugazmente. Entre los teólogos de la Edad Media pasaba por ser la razón fundamental de la tristeza. Flaubert, que hizo migas con ella, escribe: «Peu de gens devineront combien il a fallu étre triste pour ressusciter Carthage». La naturaleza de esa tristeza se hace patente al plantear la cuestión de con quién entra en empatía el historiador historicista. La respuesta es innegable que reza así: con el vencedor. Los respectivos dominadores son los herederos de todos los que han vencido una vez. La empatía con el vencedor resulta siempre ventajosa para los dominadores de cada momento. Con lo cual decimos lo suficiente al materialista histórico. Quien hasta el día actual se haya llevado la victoria, marcha en el cortejo triunfal en el que los dominadores de hoy pasan sobre los que también hoy yacen en tierra. Como suele ser costumbre, en el cortejo triunfal llevan consigo el botín. Se le designa como bienes de cultura. En el materialista histórico tienen que contar con un espectador distanciado. Ya que los bienes culturales que abarca con la mirada, tienen todos y cada uno un origen que no podrá considerar sin horror. Deben su existencia no sólo al esfuerzo de los grandes genios que los han creado, sino también a la servidumbre anónima de sus contemporáneos. Jamás se da un documento de cultura sin que lo sea a la vez de la barbarie. E igual que él mismo no está libre de barbarie, tampoco lo está el proceso de transmisión en el que pasa de uno a otro. Por eso el materialista histórico se distancia de él en la medida de lo posible. Considera cometido suyo pasarle a la historia el cepillo a contrapelo.
8
La tradición de los oprimidos nos enseña que la regla es el «estado de excepción» en el que vivimos. Hemos de llegar a un concepto de la historia que le corresponda. Tendremos entonces en mientes como cometido nuestro provocar el verdadero estado de excepción; con lo cual mejorará nuestra posición en la lucha contra el fascismo. No en último término consiste la fortuna de éste en que. sus enemigos salen a su encuentro, en nombre del progreso, como al de una norma histórica. No es en absoluto filosófico el asombro acerca de que las cosas que estamos viviendo sean «todavía» posibles en el siglo veinte. No está al comienzo de ningún conocimiento, a no ser de éste: que la representación de historia de la que procede no se mantiene.9
Tengo las alas prontas para alzarme,Con gusto vuelvo atrás,Porque de seguir siendo tiempo vivo,Tendría poca suerte.Gerhard Scholem: Gruss vom Angelus.
Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.
10
Los temas de meditación que la regla monástica señalaba a los hermanos tenían por objeto prevenirlos contra el mundo y contra sus pompas. La concatenación de ideas que ahora seguimos procede de una determinación parecida. En un momento en que los políticos, en los cuales los enemigos del fascismo habían puesto sus esperanzas, están por el suelo y corroboran su derrota traicionando su propia causa, dichas ideas pretenden liberar a la criatura política de las redes con que lo han embaucado. La reflexión parte de que la testaruda fe de estos políticos en el progreso, la confianza que tienen en su «base en las masas» y finalmente su servil inserción en un aparato incontrolable son tres lados de la misma cosa. Además procura darnos una idea de lo cara que le resultará a nuestro habitual pensamiento una representación de la historia que evite toda complicidad con aquella a la que los susodichos políticos siguen aferrándose.
11
El conformismo, que desde el principio ha estado como en su casa en la socialdemocracia, no se apega sólo a su táctica política, sino además a sus concepciones económicas. El es una de las causas del derrumbamiento ulterior. Nada ha corrompido tanto a los obreros alemanes como la opinión de que están nadando con la corriente. El desarrollo técnico era para ellos la pendiente de la corriente a favor de la cual pensaron que nadaban. Punto éste desde el que no había más que un paso hasta la ilusión de que el trabajo en la fábrica, situado en el impulso del progreso técnico, representa una ejecutoria política. La antigua moral protestante del trabajo celebra su resurrección secularizada entre los obreros alemanes. Ya el «Programa de Gotha» lleva consigo huellas de este embrollo. Define el trabajo como «la fuente de toda riqueza y toda cultura». Barruntando algo malo, objetaba Marx que el hombre que no posee otra propiedad que su fuerza de trabajo «tiene que ser esclavo de otros hombres que se han convertido en propietarios». No obstante sigue extendiéndose la confusión y enseguida proclamará Josef Dietzgen: «El Salvador del tiempo nuevo se llama trabajo. En… la mejora del trabajo… consiste la riqueza, que podrá ahora consumar lo que hasta ahora ningún redentor ha llevado a cabo». Este concepto marxista vulgarizado de lo que es el trabajo no se pregunta con la calma necesaria por el efecto que su propio producto hace a los -trabajadores en tanto no puedan disponer de él. Reconoce únicamente los progresos del dominio de la naturaleza, pero no quiere reconocer los retrocesos de la sociedad. Ostenta ya los rasgos tecnocráticos que encontraremos más tarde en el fascismo. A éstos pertenece un concepto de la naturaleza que se distingue catastróficamente del de las utopías socialistas anteriores a 1848. El trabajo, tal y como ahora se le entiende, desemboca en la explotación de la naturaleza que, con satisfacción ingenua, se opone a la explotación del proletariado. Comparadas con esta concepción positivista demuestran un sentido sorprendentemente sano las fantasías que tanta materia han dado para ridiculizar a un Fourier. Según éste, un trabajo social bien dispuesto debiera tener como consecuencias que cuatro lunas iluminasen la noche de la tierra, que los hielos se retirasen de los polos, que el agua del mar ya no sepa a sal y que los animales feroces pasen al servicio de los hombres. Todo lo cual ilustra un trabajo que, lejos de explotar a la naturaleza, está en situación de hacer que alumbre las criaturas que como posibles dormitan en su seno. Del concepto corrompido de trabajo forma parte como su complemento la naturaleza que, según se expresa Dietzgen, «está ahí gratis».
12
Necesitamos de la historia, pero la necesitamos de otra manera a como la necesita el holgazán mimado en los jardines del saber.Nietzsche: Sobre las ventajas e inconvenientes de la historia.
La clase que lucha, que está sometida, es el sujeto mismo del conocimiento histórico. En Marx aparece como la última que ha sido esclavizada, como la clase vengadora que lleva hasta el final la obra de liberación en nombre de generaciones vencidas. Esta consciencia, que por breve tiempo cobra otra vez vigencia en el espartaquismo, le ha resultado desde siempre chabacana a la socialdemocracia. En el curso de tres decenios ha conseguido apagar casi el nombre de un Blanqui cuyo timbre de bronce había conmovido al siglo precedente. Se ha complacido en cambio en asignar a la clase obrera el papel de redentora de generaciones futuras. Con ello ha cortado los nervios de su fuerza mejor. La clase desaprendió en esta escuela tanto el odio como la voluntad de sacrificio. Puesto que ambos se alimentan de la imagen de los antecesores esclavizados y no del ideal de los descendientes liberados.
13
Nuestra causa se hace más clara cada día y cada día es el pueblo más sabio.Wilhelm Dietzgen: La religión de la socialdemocracia.
La teoría socialdemócrata, y todavía más su praxis, ha sido determinada por un concepto de progreso que no se atiene a la realidad, sino que tiene pretensiones dogmáticas. El progreso, tal y como se perfilaba en las cabezas de la socialdemocracia, fue un progreso en primer lugar de la humanidad misma (no sólo de sus destrezas y conocimientos). En segundo lugar era un progreso inconcluible (en correspondencia con la infinita perfectibilidad humana). Pasaba por ser, en tercer lugar, esencialmente incesante (recorriendo por su propia virtud una órbita recta o en forma espiral). Todos estos predicados son controvertibles y en cada uno de ellos podría iniciarse la critica. Pero si ésta quiere ser rigurosa, deberá buscar por detrás de todos esos predicados y dirigirse a algo que les es común. La representación de un progreso del género humano en la historia es inseparable de la representación de la prosecución de ésta a lo largo de un tiempo homogéneo y vacío. La crítica a la representación de dicha prosecución deberá constituir la base de la critica a tal representación del progreso.
14
La meta es el origen.Karl Kraus: Palabras en verso.
La historia es objeto de una construcción cuyo lugar no está constituido por el tiempo homogéneo y vacío, sino por un tiempo pleno, «tiempo - ahora». Así la antigua Roma fue para Robespierre un pasado cargado de «tiempo - ahora» que él hacía saltar del continuum de la historia. La Revolución francesa se entendió a sí misma como una Roma que retorna. Citaba a la Roma antigua igual que la moda cita un ropaje del pasado. La moda husmea lo actual dondequiera que lo actual se mueva en la jungla de otrora. Es un salto de tigre al pasado. Sólo tiene lugar en una arena en la que manda la clase dominante. El mismo salto bajo el cielo despejado de la historia es el salto dialéctico, que así es como Marx entendió la revolución.
15
La consciencia de estar haciendo saltar el continuum de la historia es peculiar de las clases revolucionarias en el momento de su acción. La gran Revolución introdujo un calendario nuevo. El día con el que comienza un calendario cumple oficio de acelerador histórico del tiempo. Y en el fondo es el mismo día que, en figura de días festivos, días conmemorativos, vuelve siempre. Los calendarios no cuentan, pues, el tiempo como los relojes. Son monumentos de una consciencia de la historia de la que no parece haber en Europa desde hace cien años la más leve huella. Todavía en la Revolución de julio se registró un incidente en el que dicha consciencia consiguió su derecho. Cuando llegó el anochecer del primer día de lucha, ocurrió que en varios sitios de París, independiente y simultáneamente, se disparó sobre los relojes de las torres. Un testigo ocular, que quizás deba su adivinación a la rima, escribió entonces:
«Qui le croirait! on dit, qu’irrités contre l’heureDe nouveaux Josués, au pied de chaque tour,Tiraient sur les cadrans pour arréter le jour.»
16
El materialista histórico no puede renunciar al concepto de un presente que no es transición, sino que ha llegado a detenerse en el tiempo. Puesto que dicho concepto define el presente en el que escribe historia por cuenta propia. El historicismo plantea la imagen «eterna» del pasado, el materialista histórico en cambio plantea una experiencia con él que es única. Deja a los demás malbaratarse cabe la prostituta «Erase una vez» en el burdel del historicismo. El sigue siendo dueño de sus fuerzas: es lo suficientemente hombre para hacer saltar el continuum de la historia.
17
El historicismo culmina con pleno derecho en la historia universal. Y quizás con más claridad que de ninguna otra se separa de ésta metódicamente la historiografía materialista. La primera no tiene ninguna armadura teórica. Su procedimiento es aditivo; proporciona una masa de hechos para llenar el tiempo homogéneo y vacío. En la base de la historiografía materialista hay por el contrario un principio constructivo. No sólo el movimiento de las ideas, sino que también su detención forma parte del pensamiento. Cuando éste se para de pronto en una constelación saturada de tensiones, le propina a ésta un golpe por el cual cristaliza en mónada. El materialista histórico se acerca a un asunto de historia únicamente, solamente cuando dicho asunto se le presenta como mónada. En esta estructura reconoce el signo de una detención mesiánica del acaecer, o dicho de otra manera: de una coyuntura revolucionaria en la lucha en favor del pasado oprimido. La percibe para hacer que una determinada época salte del curso homogéneo de la historia; y del mismo modo hace saltar a una determinada vida de una época y a una obra determinada de la obra de una vida. El alcance de su procedimiento consiste en que la obra de una vida está conservada y suspendida en la obra, en la obra de una vida la época y en la época el decurso completo de la historia. El fruto alimenticio de lo comprendido históricamente tiene en su interior al tiempo como la semilla más preciosa, aunque carente de gusto.18
«Los cinco raquíticos decenios del homo sapiens», dice un biólogo moderno, «representan con relación a la historia de la vida orgánica sobre la tierra algo así como dos segundos al final de un día de veinticuatro horas. Registrada según esta escala, la historia entera de la humanidad civilizada llenaría un quinto del último segundo de la última hora». El tiempo - ahora, que como modelo del mesiánico resume en una abreviatura enorme la historia de toda la humanidad, coincide capilarmente con la figura que dicha historia compone en el universo.
A
El historicismo se contenta con establecer un nexo causal de diversos momentos históricos. Pero ningún hecho es ya histórico por ser causa. Llegará a serlo póstumamente a través de datos que muy bien pueden estar separados de él por milenios. El historiador que parta de ello, dejará de desgranar la sucesión de datos como un rosario entre sus dedos. Captará la constelación en la que con otra anterior muy determinada ha entrado su propia época. Fundamenta así un concepto de presente como «tiempo - ahora» en el que se han metido esparciéndose astillas del mesiánico.
B
Seguro que los adivinos, que le preguntaban al tiempo lo que ocultaba en su regazo, no experimentaron que fuese homogéneo y vacío. Quien tenga esto presente, quizás llegue a comprender cómo se experimentaba el tiempo pasado en la conmemoración: a saber, conmemorándolo. Se sabe que a los judíos les estaba prohibido escrutar el futuro. En cambio la Torá y la plegaria les instruyen en la conmemoración. Esto desencantaba el futuro, al cual sucumben los que buscan información en los adivinos. Pero no por eso se convertía el futuro para los judíos en un tiempo homogéneo y vacío. Ya que cada segundo era en él la pequeña puerta por la que podía entrar el Mesías.
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«En un tiempo muy distinto del nuestro, y por hombres cuyo poder de acción sobre las cosas era insignificante comparado con el que nosotros poseemos, fueron instituidas nuestras Bellas Artes y fijados sus tipos y usos. Pero el acrecentamiento sorprendente de nuestros medios, la flexibilidad y la precisión que éstos alcanzan, las ideas y costumbres que introducen, nos aseguran respecto de cambios próximos y profundos en la antigua industria de lo Bello. En todas las artes hay una parte física que no puede ser tratada como antaño, que no puede sustraerse a la acometividad del conocimiento y la fuerza modernos. Ni la materia, ni el espacio, ni el tiempo son, desde hace veinte años, lo que han venido siendo desde siempre. Es preciso contar con que novedades tan grandes transformen toda la técnica de las artes y operen por tanto sobre la inventiva, llegando quizás hasta a modificar de una manera maravillosa la noción misma del arte.»
Paul Valéry, Pièces sur l’art («La conquéte de l’ubiquité»).
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mercredi 16 janvier 2008
SOBRE LA HUELGA DEL ARTE
El arte abstrae la vida. Abstraer es eliminar. Cuando el primer artista pintó un uro sobre las paredes de su cueva, el primer crítico lo vio y dijo, “¡Eso es un uro!”. Pero no era un uro, era una pintura. Desde entonces la crítica de arte ha ido en decadencia. El arte, como la ciencia, es una iluminación mediante eliminación. Los artistas quitan para mejorar. En este sentido, el minimalismo no es sólo otra escuela de arte, sino su esencia evolutiva, y todo arte moderno puede verse como un proceso de autodestrucción progresiva. Los artistas se destruyen con frecuencia a sí mismos, ocasionalmente se destruyen unos a otros, pero correspondió a un artista alemán relativamente poco conocido, Gustav Metzger, dar a este impulso artístico su articulación más sucinta cuando en 1959 anunció su teoría del “arte autodestructivo”. No es sorprendente, por tanto, que Metzger anticipara la Huelga de Arte propuesta para los años 1990-93.En 1 de enero de 1990 -si cumplen con las directivas del grupo PRAXIS- todos los artistas abandonarán sus herramientas durante tres años. No habrá inauguraciones, ni exposiciones, ni lecturas. Los “trabajadores culturales”, a menos que sean esquiroles, lo harán también. Galerías, museos y espacios “alternativos” cerrarán o serán reconvertidos para propósitos más prácticos. Según los promotores de la Huelga de Arte, todo el mundo se beneficiará de ello. Los artistas, escapando de su responsabilidad de creatividad especializada, no sólo tendrán un descanso sino además una oportunidad de tener una vida. Y las masas populares, ya no intimidadas por “matones con talento”, tendrán la ocasión de asaltar el arte como aire fresco en los vanos.Aunque se muestra en principio como supresión del arte, la Huelga de Arte es su realización en esencia -la última obra de arte, la culminación de su telos. En la Huelga de Arte, la abnegación artística alcanza su expresión final: el arte, habiendo llegado a no ser nada, llega a serlo todo. Si el arte es lo que los artistas no hacen, ¿qué no es arte ahora? La Huelga de Arte se convierte así en un ejercicio dentro del imperialismo. Después de todo, todos los demás han estado siempre en Huelga de Arte. Con la Huelga de Arte, se ofrece a los líderes la ocasión de ponerse al mismo nivel que sus seguidores, que no eran previamente conscientes de que tenían líderes, y de que no los necesitan.La renuncia ostentosa es codicia en su forma más deformada e insidiosa. Mediante su ruidosa negación del arte, los huelguistas afirman la del arte y la suya propia, no distinta de los alcohólicos cuyos encuentros de Alcohólicos Anónimos sirven para testificar el poder de las drogas y su propio poder al renunciar colectivamente a ellas. Pero ahí termina la analogía. Los huelguistas comparan su huelga a la Huelga General de los sindicalistas y se apropian el encanto de esta táctica obsoleta. Pero una Huelga particular no es una Huelga General; y la Huelga de Arte, en la medida en que no incluye el rechazo del trabajo por los obreros asalariados (artistas que son generalmente empleados como freelancers o contratistas independientes), no es una huelga en absoluto.¿Qué siguen siendo los artistas que renuncian? Artistas, por supuesto. La Huelga de Arte magnifica la importancia del artista hasta cuando abandona sus herramientas. Liberado de la obligación de crear, el artista ya no debe intentar informar o agitar ni siquiera entretener. Toda pretensión de ser útil a la gente debe ser abandonada. Pero esto no quiere decir que los artistas vayan a desaparecer en la multitud -si lo hicieran, nadie sabría que estuvieron en huelga. No, en lugar de llevar a cabo una producción al margen de su negativa a producir, deben llamar la atención acerca de lo que ellos no hacen, aunque sus credenciales de inactividad sean precisamente su arte previo. Esto es lo que hace elitista al rechazo del arte. La Huelga de Arte es una noción vanguardista: sólo los artistas pueden negar el arte, y solo los artistas pueden congratularse de estar en el camino de una explosión de creatividad popular.Realmente, la razón de que la gente no cree arte no es que estén intimidados por “matones con talento”, sino que su poder creativo ha sido suprimido de tal forma -sobre todo por el trabajo- que dedican sus horas de ocio al consumo en vez de la creación. La escuela, el trabajo, la familia, la religión, el derechismo y el izquierdismo - frustran la creatividad. El tipo de “arte” creado por los promotores de la Huelga de Arte, sus diversas predicciones y pronunciamientos, es mucho más opaco para los proletarios que el arte representacional de los tiempos pre-modernos, y no menos que el arte moderno, que está demasiado lejos de la experiencia cotidiana de cualquiera para ser intimidados por él, a no ser por su reputación, que por supuesto crecerá durante los Años Sin Arte.Los teóricos de la Huelga de Arte son ambiguos respecto del alcance de la huelga. Si esto representa el rechazo de la “creatividad” por los especialistas, es sólo para los artistas. Pero si la Huelga de Arte pretende cerrar museos, librerías y galerías, debería incluir a los trabajadores para quienes sería entonces una huelga real, los empleados del aparato cultural incapaces de rechazar su creatividad en primer lugar porque nadie les ha llamado a ello. El conserje limpiará lo mismo el museo que una planta de energía nuclear, especialmente desde que los intelectuales activistas pretenden hacerle abandonar su puesto allí donde pueden. Tales trabajadores saben ya de primera mano que los artistas necesitan bufonadas estrafalarias para comprehender - trabajar para la industria cultural es todavía trabajar. Sólo para el artista la Huelga de Arte es una obra de arte. Los otros que se verían envueltos en ella no serían sino la pintura que los artistas en huelga aplican sobre sus lienzos, absorbidos por una obra de arte performática. La vida humana y el sustento como materia prima del arte… ¡Qué artista no ha sentido moverse algo en lo más profundo de sus tripas al escuchar el llanto de Nerón: que un artista muere en mí!Como los Años Sin Ingresos no contienen ninguna llamada al proletariado industrial del arte o sus burocracias, estos permanecerán en su trabajo. El impacto de la huelga será muy desigual. Los curators y libreros estarán contentos de librarse de la parte más dura de su tarea - guardar fondos de nuevas obras de arte y tratar de adivinar cuales pasarán la prueba del tiempo. El arte se ha estado acumulando desde antes de la Edad de Bronce; tres años no serán suficientes para revalorizar, reordenar y redistribuir el inventario existente. Por añadidura, las presiones presupuestarias pueden aliviarse. La música, basada toda ella ya en los “éxitos clásicos”, vivirá también del pasado. En lugar de música viva volvería el disco. La mayoría de la gente ve la televisión, no la hace. Ahora todo el mundo la hará. ¿Van a ir los artistas a la huelga para que les pidamos que vuelvan al cabo de tres años? Si ya poseían antes un lugar de privilegio, ¿hasta dónde se elevará su plaza en 1993? La inspiración real para la Huelga de Arte no es, como se pretende, la huelga general del proletariado, sino algo ya representado en una obra de arte - la huelga general de capitalistas en Atlas Shrugged de Ayn Rand..Pero los artistas no tendrán que esperar tres años para sacar provecho de la Huelga de Arte. Los beneficios serán inmediatos y se incrementarán como un interés complejo. La Huelga de Arte actúa ingeniosamente sobre la oferta, no sobre la demanda. El arte existente verá su valor apreciado puesto que nada nuevo llegará al mercado para competir con él. Por añadidura, estará la sobretasa conferida por la mística de la extinción; en consecuencia, el arte reciente elevará su precio al nivel del último en su especie. De hecho, no se presentará como el último sino como la culminación, ya que la ideología del progreso influye de tal forma en la mente occidental que regularmente confunde lo último con la forma final de un supuesto proceso evolutivo. Los últimos serán los primeros, o por lo menos serán valorados de esta forma. No es extraño que sean algunos de los artistas contemporáneos de menos éxito comercial lo que lideran la Huelga de Arte, ni que otros les sigan. Ellos no proponen destruir las obras exactamente (aunque si se hiciese esto selectivamente tendría aproximadamente el mismo efecto que una Huelga de Arte). Los Años Sin Arte no incluyen nada de esto, aunque todos se uniesen a la huelga. En lugar de ello, la Huelga de Arte creará un cartel - su inspiración no es el IWW o la CNT, sino la OPEC.
La Huelga de Arte no debe nada al movimiento obrero, a pesar de su pose proletaria, sino el hurto de lo que puede esperarse que los artistas roben: su imaginario. Esto incapacita a los artistas para investir de importancia su agotamiento. La negación del arte certifica sólo a los artistas como intérpretes expertos de lo que nadie más que ellos hace. El arte de la negación, por su parte, actúa contra lo que todo el mundo hace pero nadie ha creado, contra el trabajo y la sumisión al estado. El arte de la negación es el arte de vivir, que empieza con la huelga general que nunca termina.
Publicado en Artpaper, vol 9, # 4, diciembre 1989, Minneapolis, USA
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mardi 15 janvier 2008
LA INSURRECCION DE LAS PERIFERIAS
Antonio Negri, Giuseppe Cocco
Actualmente, las periferias metropolitanas funcionan como ‘campos de concentración'(1). En la postmodernidad, cuando los poderes políticos del Estado-nación comienzan a declinar, podemos ver claramente la terrible historia de la complementariedad que existe entre el Estado-nación y el campo (2), en la forma de la reivindicación de una identidad renacida y, por tanto, de un odio recién fundado en relación al otro. En las primeras formas de organización imperial de los espacios, tanto en las enormes metrópolis como en los márgenes de las naciones post-modernas dominantes, la antigua relación entre el campo y soberanía se repite nuevamente. Pero, hoy en día, el campo es móvil, ya no es fijo, y se mueve en el espacio y en el tiempo de la sociedad imperial. La sociedad imperial y el campo se interpenetran como los romanos y los bárbaros -primero en las regiones subordinadas, después en las regiones dominantes.
En los motines de los jóvenes franceses encontramos muchos elementos que caracterizan, hace ya tiempo, las periferias metropolitanas brasileñas. La exclusión sistemática de generaciones enteras de adolescentes «estacionados» en zonas de «transito sin salidas» (barrios degradados, escuelas de baja calidad, altísimas tasas de desempleo, exposición a los abusos sistemáticos por parte de las fuerzas de policía) produce un estigma, una identidad completamente negativa que se les pega a la piel y actualiza tristemente la noción de campo.
Las vidas de las naciones que mantienen una forma de apartheid interno se organizan en respuesta a la continua revuelta contra aquella exclusión y aquella división: los estado de excepción desempeñan un papel central en ese orden incapaz de encontrar sus bases de legitimación. Saqueando y quemando el sistema de objetos que designan el campo de la exclusión, los jóvenes en realidad se rebelan contra las vallas del campo, contra esa identidad negativa que el orden del mercado y del Estado ha grabado, como un hediondo tatuaje de triste memoria, en su piel.
En efecto, los jóvenes saben lo que no quieren, pero aún no saben lo que quieren. Pero, en la insurrección de las periferias francesas o brasileñas, la fuga del campo ya diseña horizontes radicalmente abiertos y nuevos: las insurrecciones de las periferias nos muestran que los habitantes de los campo son la materia viva, la carne de la multitud de la que está hecho el mundo globalizado.
La postura de la casi la totalidad de la clase política francesa ante este evento es de una inadecuación proporcional a la profundidad de la crisis de representación que expresa. Tanto la derecha como la «gauche» (izquierda) pusieron la «vuelta al orden» por encima de todo y, no teniendo qué decir ni con quién «dialogar», no supieron proponer otra cosa a no ser el estado de excepción. Usando una ley promulgada en 1955, para legitimar la tortura y la represión contra el pueblo argelino, el Estado francés reconoce ahora no sólo que la «colonia» es interna, sino también que la «excepción» es la regla, pues la guerra es la única forma de legitimación del poder que queda: ya sea en Irak, en Los Angeles (1992), de nuevo en Irak, en Abidjan o en París. En el Imperio, el Tercer Mundo está en el Primer Mundo: en París, así como en Nueva Orleáns. Si el ejército francés es la realidad neo-colonial en África occidental, las contradicciones postcoloniales se traban en un territorio «nacional» dentro del cual el poder «soberano» es apenas una «excepcionalidad».
Contrariamente a lo que muchos periódicos continúan propagando (coadyuvados por las irresponsables declaraciones de un ministro del Interior visiblemente comprometido con el electorado de la extrema derecha xenófoba, la casi totalidad de los jóvenes «banlieues» está compuesta por franceses. Lo que ellos tienen en común no es la identidad extranjera sino el campo en el que viven, dos o hasta tres generaciones, una condición de exclusión peor que la vivieron sus parientes inmigrados de las ex-colonias francesas de África del Norte o del Oeste de África. La crisis de la sociedad salarial y la hegemonía neoliberal dejan los principios republicanos sin efectividad, tanto en Francia como en Inglaterra o en los EEUU de Nueva Orleans.
Sin pacto social, sin políticas adecuadas a la realidad social de la producción flexible, el discurso que continúa invocando la integración «republicana» se convierte en una mera retórica vacía. De la misma manera que los de los negros y «latinos» de Los Angeles, de los «piqueteros» argentinos y de los «favelados» brasileños, los motines franceses muestran la marca nauseabunda grabada a lo largo de las líneas cromáticas de la discriminación racial y étnica. La orden del «campo» es la única respuesta que el Estado sabe articular. El neoliberalismo no sabe proponer ningún modelo de integración social. La «república» está desnuda. Su «orden» meritocrático y racista se constituye -en las periferias francesas así como en las favelas brasileñas- en la mayor amenaza contra la sociedad.
Recordemos las recientes elecciones presidenciales brasileñas. Uno de los candidatos derrotados agitaba como base de su discurso el «miedo»: inclusive el miedo de que Brasil se convirtiese en «una Argentina». Una afirmación doblemente inadecuada. No sólo por el hecho de que esa argumentación siempre ha sido un arma en las manos de los ultraconservadores, sino sobre todo por el hecho de que, por un lado, la «crisis» argentina ha sido la consecuencia de las políticas neoliberales y, por otro, que Argentina se convirtió, después de la crisis al mismo tiempo que Brasil después de la victoria de Lula, en el laboratorio de una nueva experimentación de las relaciones entre gobierno y movimientos. Es en ese horizonte de constitución de una nueva «governanza» como relación abierta entre «gobierno» y «movimientos» que Brasil y Argentina abren caminos de innovación democrática que las democracias representativas de los países dominantes todavía no alcanzan. En ese contexto político, el Brasil de Lula está, al mismo tiempo, más atrasado y más avanzado. Por un lado, la joven democracia representativa brasileña nunca llegó a tener las bases materiales de una sociedad industrial y la legitimación del Estado de Bienestar. Por el otro, el gobierno se abre a una nueva perspectiva: la de políticas públicas de «governanza» basadas en la negociación cotidiana que, para no diluirse en la propia estructura del Estado, depende de la inserción de los movimientos sociales, o sea, de los procesos de radicalización democrática
1 «El campo de concentración, o en verdad el mecanismo combinado de aislamiento y destrucción masiva del enemigo, de cualquier identidad contraria, constituye el paradigma del Estado-nación moderno [….] El genocidio es la cara negativa del Estado-nación; o mejor, el Estado-nación es meramente la cara positiva del genocidio». (Campo, Negri & Hardt, Lugar Común). Véase también Retorno al campo como paradigma biopolítico, Bernard Aspe y Mutile Combes, http://www.sindominio.net/arkitzean/otrascosas/retorno.htm Con el término campo de concentración, nos referimos pues al campo de ‘concentración’, sobre los excluidos en los declinantes estados-nación y en sus metrópolis dentro del Imperio en la actualidad, tras las experiencias de los campos de concentración nazi y soviético, en el siglo XX. [La presente nota aclaratoria se debe a la colaboración de Leonardo Palma].
2 A partir de aquí nos referiremos al término ‘campo de concentración’ como campo.
Texto presentado en el curso “Globalización y desarrollo desigual” de la Universidad Nómada. http://www.universidadnomada.net/spip.php?article194
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lundi 14 janvier 2008
BIG YOUTH - NATTY UNIVERSAL DREAD

Creó los sellos Negusa Nagast (Rey de Reyes en la lengua ahmarica de Etiopía) y August Buchanan en 1973 para poder controlar su carrera artística y financieramente. Existen en el mercado más de una quincena de elepés de Big Youth. Sus producciones aún suenan con la sabia profundidad del reggae 25 años después mientras que sus innovaciones en el recitado aún se perciben desde el reggae al rap.
QUE CORRA!
http://sharebee.com/8352536e
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EL ARTE Y LA CULTURA EN LA EPOCA DEL IMPERIO Y EN EL TIEMPO DE LAS MULTITUDES
1. La crítica de la cultura frecuentemente se repite. ¿Con razón o injustamente, respecto a nuestro actual posicionamiento? Cuando en 1947, al término de la segunda guerra mundial, Max Horkheimer y Theodor W. Adorno publican la Dialéctica del Iluminismo, un nuevo modelo crítico, tan singular como capaz de ser reproducido, diferente y dispuesto a ser repetido, sale a la luz. Reflexionando acerca de la Europa devastada del fascismo que habían dejado tras sus espaldas y sobre la sociedad norteamericana que los había acogido exiliados, Adorno y Horkheimer consideran la tendencia del Iluminismo a volcarse en su contrario, no sólo en la abierta barbarie del fascismo sino también en el sometimiento totalitario de las masas a través de las nuevas adulaciones de la industria cultural. Fascismo europeo y mercantilización norteamericana eran puestos en el mismo plano. Desde entonces (fines de la segunda guerra mundial) hasta hoy, aquel juicio sobre la cultura occidental se ha confirmado a medida que el Imperio se ha ido constituyendo. La conversión del fascismo en la mercantilización de la cultura se realizaba sin solución de continuidad: se distribuía sobre toda la faz del planeta y las telecomunicaciones desde allí devenían el instrumento de difusión fundamental… A la corrección de la imagen, seguía la universal prostitución del turismo, y miles de otras desfiguraciones del gusto. Miren los canales de Murdoch y tendrán la verificación de que el modelo adorniano de crítica de la cultura ha verdaderamente descubierto la ontología del nuevo mundo. La reconversión de este mundo al fascismo, su reconstitución según módulos de guerra, su corrupción a través de imágenes degradantes: bien, todo esto conoce hoy exponentes multiplicativos… ¡Finalmente la TV se ha vuelto interactiva, produce cultura trash y construye una audiencia adecuada! La escucha requiere nuevas producciones trash y así el círculo se perfecciona. La neutralización de la información sigue las mismas leyes del aplastamiento de las pasiones: si el romanticismo y el clasicismo son ambos reducidos a signo insignificante, la verdad o es controlada o es vulgar. El modelo adorniano se ha exasperado: los elementos de innovación, en la crítica de la cultura, que él contenía a fines de la segunda guerra mundial, se han hecho banales. La indignación no es más algo posible. Aquí entonces la crítica de la cultura necesariamente se repite.
Dentro y contra esta máquina infernal, que globaliza la cultura en el momento mismo en el cual desgarra y pervierte sus valores, se alza siempre un alma. Sin embargo, mientras el círculo de la comunicación cultural es perfecto y autosuficiente, el recorrido del alma puede sólo nutrirse de otro: del deseo de los cuerpos, de la libertad de las multitudes, de la potencia de los lenguajes. En el abstracto cascada de la comunicación telemática algo se subjetiviza: es el alma de la multitud. En el mundo de los signos pervertidos algo produce simples signos de verdad: Miren Basquiat, signos infantiles, descripciones utópicas… Si la producción es lingüística, es a través de la lengua que la subjetividad se coloca. Lo abstracto de la comunicación deviene el cuerpo de las singularidades… Así nace la multitud.
2. La TV busca reconstruir, a imagen y semejanza del patrón, en general, de la función de comando, el mundo visible. Ella es interactiva hacia la base, la domina, la desintegra, finalmente la produce. Las guerras son narradas según lenguajes que van desde el oscurecimiento de la realidad a la narración de globales fantasías. La documentación de la guerra se vuelve videojuego. Sin embargo cuando la multitud se descubre al interior de la neutralización de la vida, entonces toda aquella construcción tiembla y se viene abajo. Comenzó en Vietnam, la desmistificación multitudinaria de la verdad del poder: bastaron pocos fotógrafos, y algún soldado filósofo, para mostrar de qué lágrimas y de qué sangre chorreaba aquella guerra. Desde entonces el mecanismo de desmistificación y la capacidad de morder el mundo vivo, se han vuelto virus y se expanden con la violencia de una epidemia. Tomen Génova, donde (durante las manifestaciones contra el G8) la policía desarrollaba su guerra de baja intensidad contra pacíficos manifestantes, acusándolos –a través de los medios de información– de ser bandas de malhechores. En vano, la multitud poseía en efecto más máquinas de foto y video que la policía, infinitamente de más, en cada familia entraba la imagen del policía asesino… La multitud se rebelaba a través de su capacidad de producción de imágenes, haciendo rebelde la abstracción de los signos. No existía más la posibilidad de transformar el mundo sólo interpretándolo: el último proyecto de la filosofía, hecho propio por aquellos comunicadores que Adorno habría llamado fascistas, no se da más. Como decía un viejo barbudo, la única interpretación posible del mundo consistía en su transformación.
Si así están las cosas, la Dialéctica del Iluminismo se ha finalmente agotado, extinta en la producción capitalista de imágenes repetitivas (“la historia se acabó”) y sustituida por la nueva producción del deseo. Lo abstracto que había sido mercantilizado, es ahora quizás redimido por la iniciativa de las multitudes. Adiós Adorno, adiós realismo y repetición del modelo crítico moderno: aquí la crítica de la cultura se instaura sobre un terreno nuevo, el de la multitud, el de la posmodernidad. Quizás la multitud no produce más utopía, sino disutopía, la capacidad de estarse dentro, la capacidad de excavar el lenguaje desde adentro, de hacer salir el deseo material de la transformación.
3. La disutopía de las multitudes no vive abstractamente sino más bien de manera biopolítica. Esto significa que la cultura es reconocible en formas estructuralmente densas, viventes. Cuando se habla de biopolítica se miran el comando y la violencia, por así decir, desde abajo, esto es, desde el punto de vista opuesto a aquel del cual emana el biopoder. Y sin embargo no existe aquí la posibilidad de aprehender una dialéctica de lo alto y de lo bajo, de un arriba o un abajo contrapuestos a un abajo o a un arriba. La multitud es un conjunto de singularidades, proliferantes, capaces de expresar nuevas determinaciones lingüísticas. La dialéctica clásica lleva a lo uno: esta nueva dialéctica es en cambio caótica –las multitudes son conjuntos de átomos que se encuentran según clinámenes siempre intempestivos y excepcionales. No existe dialéctica pues como contraposición entre el vivir dentro de las estructuras del biopoder y recorrerlas libremente, de manera antagonista, como sujetos biopolíticos. Hoy el único problema que nos toca, cuando miramos las nuevas determinaciones culturales sobre el espacio imperial, es el de aprehender el cruce, la determinación del acontecimiento, las innovaciones que recorren el conjunto caótico de las multitudes. Se trata de entender cuándo la expresión biopolítica gana contra la expresión del biopoder. No existe síntesis ni Aufhebungen, existen sólo oposiciones, expresiones divergentes, multiplicidad de tensiones lingüísticas que van en todos los sentidos. El pasaje de la modernidad a la posmodernidad es caracterizado por la desmesura que lo posmoderno introduce: desmesura como final de todos los criterios de medida que el racionalismo moderno había propuesto e impuesto. Aquella medida, aquella racionalidad instrumental que en la edad de oro de la modernidad (entre el humanismo y Descartes) se imponen espontáneamente; que en la edad plateada de la modernidad de Hegel a Bergson son expresadas como síntesis metafísica de un mundo ordenado; que en la fase de bronce de la modernidad son hechas valer con la violencia de la racionalidad instrumental a la Weber y de la planificación keynesiana –bien, aquella medida y aquella racionalidad han terminado. No es simplemente verdadero, como decía Adorno, que luego de Auschwitz la poesía no es más posible, y tampoco es simplemente verdadero que luego de Hiroshima, como decía Günther Anders, toda esperanza está muerta: poesía y esperanza son revividas por las multitudes posmodernas, pero ellas no tienen más medida homogénea con la poesía y la esperanza de la modernidad. ¿Cuál es pues el nuevo canon de la cultura posmoderna? Nosotros no lo sabemos, pero no está dicho que tenga que hacerse. Lo que sabemos es que esta gran transformación se agita en la vida y es en la vida que ella expresa nuevas figuras: figuras sin medida, desmesuras formales. Monstruos.
4. La innovación posmoderna es pues monstruosa. Dos son las características de esta monstruosidad: su ser en la falta de medida y su desmesurado devenir ontológico. Comencemos, por lo tanto, a hablar del monstruo siguiendo de manera específica estas dos características. Y comenzamos por su devenir ontológico. Ya ha sido indicado: las expresiones vivientes de la nueva cultura no nacen como figuras sintéticas sino como acontecimientos, intempestividades, devienen dentro de una genealogía de elementos vitales que constituyen innovación radical y formas de la desmesura. Algunos filósofos contemporáneos, siguiendo esta nueva fuerza expresiva de la posmodernidad, han buscado calificarla: ya en Lacan la ausencia de medida de la novedad y del arte, de lo significativo en general, era subrayada; en Derrida la productividad del margen, diseminándose, busca nuevos órdenes; Nancy y Agamben, de una u otra manera, cortan flores de estos prados del extremo límite… No existe nada que califique positivamente, en todos estos autores, la monstruosidad de la innovación, y sin embargo hay en ellos el sentimiento agudo y la intensidad de la exasperación ontológica. Cuanto más son improductivas y ausentes, tanto más las nuevas formas se dan y deslizan en el ser. Allí se hunden o se ahogan. Tratan de respirar entre arenas movedizas. Pero en realidad, lo que aquellos autores no perciben, es que esta materia en la cual han aceptado sumergirse es la arcilla constructiva de nuevos mundos. La dimensión ontológica no linda con el borde de la nada sino que se nutre de la constitutividad de los hombres que actúan, temerosos y sin alternativa, su vida en aquel margen imposible. La dimensión ontológica no se confía al comando de un capital cada vez más parasitario, sino que se desarrolla en la intelectualidad multitudinaria de los trabajadores inmateriales, móviles, flexibles, precarios, desesperados de poder ser. La dimensión ontológica sale de una serie de paradojas: el devenir–mujer del trabajo, la conjunción de la razón y de los afectos en la producción. Y podríamos continuar sin pausa definiendo esta ambivalente pero radical condición ontológica que implica siempre el posicionamiento de quien vive este pasaje de la modernidad a la posmodernidad. El monstruo nace dentro de la dimensión ontológica.
Pero precisamente, esta dimensión ontológica del caos innovador tiene, como segunda característica, la ausencia de medida. El monstruo es la ausencia de medida, o bien una nueva medida: ¿pero quién sabrá decir, en la transición, lo negativo o lo positivo, el éxodo o la capacidad constituyente? Entre el 1600 y el 1700, en la indagación de la naturaleza, los hombres de ciencia buscaban curiosamente las deformidades y el Rey las coleccionaba en museos del horror. Atención sin embargo: para ellos la desmesura era apología de la medida: lo horroroso, como lo sublime, devuelven el alma al deseo de orden. Cuántas gallinas con tres cabezas, cuántos fetos plurigemelares o plurisexuados, cuántas distorsiones o deformidades físicas han sido coleccionadas en aquellos museos de lo extraordinario y de las desviaciones anatómicas. Geoffroy Saint-Hilaire nos ha dejado enciclopedias históricas de las anomalías de la organización natural y hasta de los intentos de determinar las leyes y las causas de la monstruosidad, de las varias edades y de los vicios de las formaciones naturales. Inclusive todo esto tiene un nombre: teratología. Ahora bien, hoy la nueva figura posmoderna de la monstruosidad no es teratológica. Es simplemente la vida que se expresa de otra manera, es el híbrido que máquinas singulares del existir en el caos desean construir entre géneros humanos y animales, es la esperanza y la decisión de una vida que no es jerárquicamente ordenada ni prefigurada por una medida. Aristóteles, y antes de él gran parte de la filosofía antigua (en todo caso, la que ha sido elevada a memoria de la humanidad) nos dice que el origen del ser es también el de su orden y su medida, que el arché es al mismo tiempo principio y comando. Este eugenismo ha sido retomado en aquella modernidad que en la antigüedad ha buscado la legitimidad de sus estilos. La indicación del monstruo es la negación del eugenismo clásico y moderno, es exposición de un proceso ontológica que ha abandonado la esencia como principio. Quizás nuestro camino nos lleva dentro de selvas oscuras y nuestra capacidad de orientación de tanto en tanto se confunde: pero es este caminar preguntando, es esta ausencia de origen ordenado y medido que no podríamos menos que reivindicar. Es una tensión que desquicia todo preconcepto; no sólo todo preconcepto sino toda prefiguración; no sólo toda prefiguración sino toda matriz unitaria, espacial o temporal; y es aquí que se abre una creatividad convulsa instaurada en medio del ser… No genealogías de vanguardia, sino historia concreta de multitudes, de singularidades. Monstruosidades antropológicas. Luego que un bosque es incendiado, el terreno se fertiliza. Han incendiado el bosque (pero él se mueve) y nos volvemos selváticos, libres como pájaros, a habitar una nueva naturaleza.
5. Las dimensiones de la globalización son vecinas a la desmedida. En todo caso, el mundo no tiene más “afuera”. no hay “afuera” así como no ha precedentes. Miremos la antropología cultural, así como se ha formado y ha venido luego desarrollándose: era el hombre europeo que la habitaba centralmente, y el que tenía dos afueras: el primitivo y el indígena, o sea el bárbaro. Un precedente antropológico y un afuera político. El hombre europeo constituía el punto central que todo el resto de la civilización ambicionaba. Tanto el mercado como las figuras estéticas, la moneda como el hábitat, el Welt como el Umwelt: la historia se desplegaba hacia un monopolio que era el del hombre europeo –aquel que le antecedía, era primitivo; aquel que el europeo dominaba, era bárbaro o indígena. Pero si con la globalización, el espacio humano no conoce más límites sino sólo un límite, uno solo, su externa circunferencia, entonces una vez alcanzado este límite, toda expresión ulterior no puede más que volverse hacia el interior. Hay un hilo rojo que da sentido a esta máxima extensión de la autorreflexión: es ciertamente el último prometeísmo, el último universalismo de la cultura burguesa, pero quizás podría ser también definido como la primer determinación del Gattungswesen de una humanidad liberada. Toda la historia que ha precedido a la mundialización nos ha conducido a aquel límite: él quería ser el signo de la extensión del dominio de la cultura occidental pero en al mismo tiempo revela el máximo, y a veces monstruoso, efecto de un proceso de contradicciones y de luchas, de la genealogía de un sujeto que se quiere incontenible pero está allí, dentro de aquellos límites. La escena del mundo no es por lo tanto simplemente un horizonte: es una verdadera y propia escenografía, y los materiales escenográficos (después de los Ballets Rusos) se han vuelto parte del drama. La escena del mundo es conjuntamente ilimitada y finita, vive de esta confrontación monstruosa. Encima de ella puede predicarse el fin de la historia y la total realización de ésta. Cada obra alcanza un significado estético cuando logra corroborar (afirmándola o negándola) esta paradoja. El mundo se ha vuelto enorme y al mismo tiempo muy pequeño, nos encontramos en una situación pascaliana. Pero no hay más Dios. El espacio es liso y superficial, la inmanencia del valor se confía solamente en las obras de los hombres. ¿Qué cosa quiere decir ser artistas dentro de esta situación?
6. ¿Qué cosa quiere decir hacer actuar al monstruo sobre la nueva escena del mundo? Significa mirarlo obrar dentro de un proceso de metamorfosis antropológica, significa identificarlo en la mutación. Esta mutación es espacial –lo hemos visto– pero es también temporal: es en el tiempo que el fin de la historia, cuando la civilización occidental burguesa ha alcanzado el límite del mundo, se realiza. La síntesis espacial del aquí y del mundo quiere absorber la temporalidad del ahora y del infinito. La metamorfosis antropológica se despliega en torno a estas paradojas conjuntas. La posmodernidad es esto. Es una gran narración totalmente monstruosa… En efecto, la carne de los acontecimientos humanos no termina siendo realizada en aquella unidad de tiempo y lugar que la narración exige. La carne no se hace cuerpo. La carne rebasa sobre cada lado de la expresión artística, sobre cada borde del acontecimiento global. Existen enormes pasiones que corren dentro de esta imposibilidad de hacerse cuerpo de la carne. Una vez, durante la gran época que precedió el ’68, esta incapacidad de hacerse cuerpo de la carne era experimentada como apertura utópica. Utopía artística: las vanguardias literarias y estéticas debían crear utopía. El fin del mundo se avecinaba en la medida en que la utopía lamía la extrema capacidad de la praxis colectiva de construir lo real. Como para los grandes autores protocristianos, el objetivo, la obra maestra, era el Apocalipsis… Pero en la posmodernidad, aquí en nuestra casa, ahora, ya no es posible ser proféticos. Nosotros pensamos en el Apocalipsis sin ser profetas, hablamos de vanguardia sin ser utopistas: el mundo se ha realizado, la atención es totalmente interna, las vías de fuga se han interrumpido. Tenemos sólo la posibilidad de transformar el mundo desde adentro. “Otro mundo es posible” implica un éxodo que va hacia nosotros mismos. Cada vez que el límite es tocado (y es un límite que no tiene afuera, que no puede ser superado), no podemos más que reconcentrar la atención sobre el kairòs actual… ¿Pero qué cosa es el kairòs? En la cultura griega era aquel instante de tiempo que el lanzar de la flecha marcaba: aquella era una civilización que concebía aún un futuro y por consiguiente una relación entre el dejar partir la flecha y el verla llegar. La flecha lanzada en el cielo podía alcanzar las estrellas. Aquí en cambio kairòs es la flecha que nos toca el corazón, es la flecha que vuelve del límite estelar. Kairòs es la necesidad (pero también la posibilidad) de construir sobre sí mismos. Es la posibilidad de transformar los cuerpos, no tanto y no sólo de mestizarlos hacia el exterior, sino de construirlos y de hibridarlos en el interior. Es la posibilidad de hacer política volviendo a traer todos los elementos de la vida a una reconstrucción poética. En el concepto mismo de “biopolítica” está este proyecto constitutivo. En fin, cuando vivimos en la globalización, cuando vivimos dentro de un mundo de límites insuperables, cuando la revolución copernicana se ha definitivamente agotado, y Tolomeo y la centralidad del kairòs se han vuelto el exclusivo punto de referencia, cuando todo esto se ha dado, ¿qué significa desarrollar el espíritu creativo y constitutivo del hacer artístico? Cuando la única posibilidad de acción, artística y ética, consiste en el ponerse en acción desde dentro del ser, y es por consiguiente acción biopolítica, entonces cada hacer es un transformar la esencia misma, física y espiritual del cuerpo humano; cuando la estructura de lo social ha se ha vuelto tan central y el mundo se ha vuelto tan pequeño y limitado que no existe más posibilidad de salir de este hábitat y no se dan más ilusiones utópicas (de otros topoi); bien, ¿entonces qué significa hacer artísticamente? Significa construir nuevo ser, significa reflejar hacia el interior el espacio global, hacia la existencia de la singularidad. ¿Significará esto moverse para interrumpir la muerte, para disolver los límites interiores de la máquina global? El monstruo nos promete esto.
7. La multitud es el único sujeto que puede lanzar este desafío creativo a la muerte. La multitud es un conjunto de singularidades, pero también la singularidad es un conjunto de multitudes. La multitud es un conjunto de cuerpos pero cada cuerpo es una multitud de cuerpos. Esta máquina lucha por la vida, lucha en la vida, contra la muerte. La acción de la multitud no es otra cosa que esta proliferación continua de experiencias vitales que tienen en común la negación de la muerte, el rechazo radical y definitivo de lo que para el proceso de la vida. El mundo global, así como lo conocemos, así como el Imperio que lo custodia en el orden político, es un mundo cerrado: está sometido a la entropía del agotamiento del espacio y del tiempo. Pero la multitud que actúa dentro de este mundo cerrado ha aprendido a transformarlo pasando a través de cada uno de los sujetos, de cada una de las singularidades, que componen este mundo. Cuando creíamos que la historia era finita, dice en algún lado Foucault, percibimos que ella se renovaba sobre la vertical de nosotros mismos… Así es lo que sucede con nosotros, con nosotros multitud, con nosotros cuerpo de multitudes. Es únicamente en nuestra transformación, y en una lucha feroz contra la muerte, que se abre la acción de la multitud.
Esto me parece que es el significado del arte en la época del Imperio y en el tiempo de las multitudes.
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Lautaro Saint-Patrice
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NEGOCIACIONES IMPOSIBLES?
Miguel Guaglianone
La compleja situación social y política de la hermana república de Colombia nos mostró acontecimientos importantes (por lo menos desde el punto de vista mediático) en el transcurrir del segundo semestre del 2007. La posibilidad de abrir una negociación para el intercambio de prisioneros entre el gobierno neogranadino y las FARC, con el nombramiento en septiembre por parte del presidente Uribe de la senadora Piedad Córdoba como facilitadora y la intervención del presidente Hugo Chávez como mediador, iniciaron una secuencia de eventos -en los cuales estuvo también implicado el gobierno francés- que despertaron las esperanzas de conseguir la libertad de ciudadanos retenidos por ambos bandos, sobre todo entre los familiares de los prisioneros de la guerrilla y por supuesto en todos aquellos que deseamos una posibilidad de paz para ese país.El abrupto fin de ese proceso a partir de la decisión del presidente Uribe de quitar a Piedad Córdoba y al presidente Chávez de sus respectivos roles, esgrimiendo como motivo una comunicación telefónica entre éste último y un alto general del ejército colombiano (conversación que no duró más de dos minutos), provocó una airada respuesta de parte del presidente venezolano y una réplica aún más dura de su homónimo colombiano.La consecuencia más grave de este incidente, además de poner fin a la negociación en curso, fue la tensión en las relaciones diplomáticas entre ambos estados, que llegaron (y aún se mantienen así) a un punto cercano al quiebre.A fines de noviembre el proceso que parecía haber llegado a su fin vuelve a resurgir con la oferta hecha pública de las FARC de liberar -como un gesto de buena voluntad y un reconocimiento al esfuerzo realizado por Piedad Córdoba y el presidente Chávez- a dos mujeres prisioneras y al niño de una de ellas nacido en cautiverio. Este anuncio generó un movimiento de rescate para concretar la entrega de los prisioneros que tuvo gran apoyo internacional. La ciudad de Villavicencio, capital del departamento del Meta, ubicada a 90 Km. de Bogotá, se convirtió en el centro de la Operación Emmanuel (nombrada así por el niño que se prometía entregar). La operación estuvo organizada por el gobierno venezolano e implicó entre otros a la Cruz Roja, al ex presidente de Argentina, Néstor Kitchner, al asesor en Relaciones Internacionales del gobierno de Brasil, Marco Aurelio García, y a altos delegados del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy. Durante varios días la atención internacional se concentró en la delegación ubicada en Villavicencio, que sólo esperaba de las FARC las coordenadas del sitio de entrega para enviar los aviones y helicópteros preparados para tal fin. La expectativa creció en la medida que se esperaba que la entrega se realizara alrededor del 31 de diciembre, fecha que había sido considerada como un hito en la primera fase de negociación.Ese mismo día, las FARC informaron al gobierno venezolano que suspendían la operación, porque no existían las condiciones de seguridad como para realizarla, ya que el ejército colombiano se mantenía beligerante realizando “intensos operativos” militares y no estaba asegurada la vida de los rehenes ni la de los guerrilleros que realizarían la entrega.Simultáneamente el presidente Uribe se trasladaba a Villavicencio para asegurar que el gobierno colombiano no era responsable de lo sucedido, sino que la verdadera razón era que las FARC no tenían al niño en su poder. Llevó consigo la “hipótesis” de que el niño estuviera en la ciudad de Bogotá, en un centro estatal de atención a menores desamparados desde hacía dos años. Sería necesario para confirmar tal hipótesis el análisis de ADN del niño en cuestión y compararlo con el de los familiares cercanos.El resto de la historia es conocido. Las FARC reconocieron en un comunicado que efectivamente el niño no estaba en su poder, sino que lo habían entregado en Bogotá ya que no podían mantenerlo en las críticas condiciones del camino de guerrilla y que no habían podido recuperarlo porque el gobierno colombiano se los había impedido. Se realizó la prueba de ADN (el gobierno colombiano no permitió que participaran en ese análisis los expertos venezolanos) y el análisis reveló un alto porcentaje de probabilidad de que el niño referido fuera quien se suponía.Resultado final: Nuevamente han sido defraudadas las esperanzas y expectativas de lograr avances positivos en la situación de guerra no declarada en que se encuentra Colombia desde hace más de cuarenta años.No es posible aquí analizar las causas estructurales de estos repetidos fracasos ya que ellas están implicadas en un largo proceso de décadas en la compleja sociedad colombiana, pero sí podemos establecer algunos parámetros de la situación política actual que han determinando los acontecimientos sucedidos.En primer lugar, parece evidente de que toda negociación entre el gobierno colombiano y las FARC está totalmente condicionada por la posición política y los intereses del Palacio de Nariño. La dura posición que ha tenido el gobierno de Uribe con respecto a la guerrilla y los compromisos adquiridos con el gobierno norteamericano (Plan Colombia) le obligan no sólo a no reconocer a las FARC como parte beligerante en el largo conflicto, sino a seguir intentado imponer a nivel internacional la matriz de que constituyen una organización terrorista y narcotraficante, con la cual solo es posible lograr el derrotarlos militarmente.Cualquier negociación exitosa en intercambio o liberación de prisioneros da a las FARC automáticamente el status de ser un interlocutor válido en el conflicto. Parece ser claro entonces que el gobierno de Uribe no tenga ningún interés real en que se realice con éxito cualquier negociación. Esto está reafirmado no sólo por la manera en que se cortó la primera negociación cuando aparentemente se estaban logrando resultados concretos, con una razón tan nimia como la famosa llamada telefónica, la que apareció más como una excusa que como una verdadera razón. Además, en la respuesta que Uribe dio a Chávez luego de haber suspendido su condición de mediador, llegó a decir más o menos textualmente: “No queremos una mediación que reconozca a los terroristas, sino una que nos ayude a acabar con ellos”. Igualmente, la misteriosa muerte del primer enviado de las FARC con las pruebas de vida de Ingrid Betancourt y la detención y acusación por terrorismo a los dos delegados de la guerrilla que finalmente llevaron el video que comprobó que estaba viva, muestran como es muy poco lo que puede esperarse del gobierno colombiano en colaborar con cualquier intercambio humanitario, aunque su discurso diga lo contrario.En este último caso de la frustrada entrega de prisioneros, aunque Uribe se desplazó a Villavicencio a asegurar que no era el gobierno colombiano el responsable de la suspensión de la entrega, nunca quiso asegurar el “corredor” libre que las FARC pedían para poder realizarla, y a pesar de que declaró que no habían operaciones militares en la zona (en realidad dijo enfrentamientos), la propia página web del ejército colombiano informó en esas fechas de una confrontación armada en ese territorio que dejó por lo menos un guerrillero muerto y dos prisioneros. Su argumento de que el niño no estaba en poder de las FARC consistió (en sus propias palabras) en ese momento en una “hipótesis”, lo cual constituía a esas alturas algo muy poco sólido como para confirmar el fin del proceso de entrega.Y con respecto a las FARC, reconociendo sus dificultades de comunicación y movimientos en una situación de guerra no suspendida (y aún teniendo en cuenta que posiblemente el episodio del niño sea parte de ese oscuro sistema que se llama “la acción de la comunidad de inteligencia”) de todos modos la oferta de entregarlo cuando no estaba en su poder revela por lo menos un grave desmérito organizativo o una forma no muy seria de manejar la situación. Así, aunque desde el punto de vista mediático parecen haber salido gananciosas, ya que aparentan haber mostrado una actitud más abierta y colaboradora con la liberación que la del gobierno colombiano, al no haberse podido llegar a hechos concretos, no quedan resultados que las avalen como el “bando más humanitario” del conflicto. En definitiva, aunque se sigan realizando intentos (que es lo que debe hacerse) para ayudar a mejorar la situación colombiana, todo parece indicar que la intransigencia de algunos de los actores, los intereses que están en juego y los dobles discursos, hacen muy difícil que todos los buenos esfuerzos realizados desde el exterior puedan concretarse. Aparentemente Colombia deberá resolver por sí misma y dolorosamente (¿más aún?) el conflicto que la desgarra desde hace casi medio siglo.Fuente: Barómetro Internacional (Venezuela)
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